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Mayumi Ogata, un viaje a través del cacao

diciembre 14, 2017

Mayumi Ogata, un viaje a través del cacao

Mayumi es una japonesa que descubrió en Colombia el cacao que cambió su vida. Es Co fundadora de Cacao Hunters y actualmente trabaja de la mano con comunidades locales en la búsqueda de los mejores cacaos de Colombia.

Esta es su historia  

 

¿Dé dónde surgió tu amor hacia el cacao? 

 

Siempre quise ser pastelera, cuando era pequeña cocinaba postres para mis abuelas y mi mamá. Crecí, comencé a estudiar y en este proceso encontré mi verdadera pasión: profundizar acerca de la composición de los alimentos. Entonces, cambié de carrera y me convertí en nutricionista. Comencé a trabajar en un laboratorio de alimentos y, por cosas de la vida, llegué a una empresa de chocolate. Trabajaba en el laboratorio para desarrollar más de 500 recetas de chocolate, sin conocer la materia prima que es el cacao, ni los productores que lo desarrollaban. Poco a poco empecé a sentir que era mi responsabilidad conocer más, entonces decidí renunciar. Para sobrevivir hacia asesorías en las técnicas del chocolate y lo que ganaba lo utilizaba para viajar y conocer más acerca del cacao; conocí alrededor de 14 países productores. 

 

¿Cómo llegaste a conocer Colombia y su cacao?

 

En 2009, conocí en Japón a Carlos Ignacio Velasco (Co fundador de Cacao Hunters), quien me habló de sus planes para potenciar el cacao de Colombia. Nacho (así le digo yo) me habló de tierras mágicas llenas de misterio y privilegiadas por la calidad de su gente y sus suelos fértiles. Me invitó a viajar a Colombia y yo, sin hablar español y con muchas dudas, acepté. Al llegar me encontré con un potencial enorme y aún más interesante, con una gran diversidad de cacao que en otros países no se encontraba. Sin embargo, no había conocimiento acerca de técnicas de pos cosecha, lo que me hizo pensar que el cacao colombiano era como una “Niña bonita, que no se sabe maquillar”. En ese momento Colombia exportaba menos del 10% del cacao que se producía, pues solo dos empresas estaban comprando la mayor parte del cacao en el exterior; por lo tanto, no era necesario desarrollar técnicas de posproducción. Sentí entonces que mi misión era ayudar a desarrollar técnicas para llevar el cacao colombiano al mercado internacional. 

 

¿Qué te hizo tomar la decisión de venir a vivir a Colombia?

 

Cuando volví de mi primer viaje a Colombia y llegué a Japón estaba mirando el mapa de genética del cacao y me preguntaba porqué no nos habíamos adentrado más en la Sierra Nevada. Sentía que había muchos misterios por descubrir allí y 4 meses después, sin ninguna certeza, regresé a Colombia, viajé y subí la montaña. Al llegar a la Sierra, y luego de emprender la búsqueda hacía nuevas variedades de cacao, encontramos el cacao blanco o “bunsi”( un tipo de cacao muy raro y escaso debido a sus características sensoriales, considerado un fruto preciado en el mundo del chocolate) esto me impactó completamente. Durante esos días , Nacho me propuso ser socia de Cacao de Colombia, yo no conocía nada de su proyecto y tuve miedo. Primero consideré hacer asesorías, pero el hecho de encontrar cacao blanco y pensar en todos los proyectos que podíamos lograr juntos me animó a tomar la decisión de radicarme en Colombia y cambiar mi vida.

 


 


¿Cómo fue tu primera experiencia en la Sierra Nevada?

 

Al llegar, ya teníamos un contacto establecido con los Arhuacos, y gracias a este comenzamos a conocer más la montaña y a tener más comunicación con los mamos (líder indígena del pueblo Arhuaco). El primer encuentro con mamo Camilo fue complicado, él hablaba iku (lengua de los arhuacos), yo hablaba poco español y teníamos muchas preguntas por hacer. Les expusimos nuestro interés por el cacao de la Sierra, les contamos que contaban con un cacao muy raro que valía la pena explorar y que podíamos ayudar a rescatar, recuperar y promover esa variedad genética endémica de esa zona. No teníamos claro para qué, pero sabíamos que tenía un valor importante para su cultura e incluso para su economía.

Mamo Camilo lo estudió , hizo los ritos que acostumbran hacer para tomar sus decisiones y nos ganamos su confianza, algo que no todo el mundo logra. Así dimos el primer paso a una relación muy estrecha y muy personal con los Arhuacos, cuyo fruto ha sido el primer chocolate colombiano que se ganó el premio al mejor del mundo en 2015.

 

¿Cómo fue tu proceso de adaptación en nuestro país?

 

Al principio fue difícil porque no tenía casa ni dinero, disfrutaba, pero era un proceso difícil. Fui solamente un mes a tomar clases de español y el resto lo aprendí en el trabajo con los productores. La relación con ellos ha sido muy interesante, conocí muchas realidades de Colombia y las grandes diferencias que hay dentro del mismo país. En Colombia hay mucha riqueza y quisiera contar mucho acerca de ella. 

 

¿Cuál es tu meta con el cacao de Colombia en este momento?

 

Mi meta es muy clara. Antes de hacer cualquier negocio con el cacao quiero conocer e investigar más qué es para mejorar su calidad. Mucha gente conoce del chocolate, pero pocos conocen del cacao. Quiero que en el exterior escuchen y conozcan acerca del cacao colombiano. Muchas veces solo por oír el nombre de Colombia dan la espalda a la información, yo trabajo para que esto cambie, para que el mundo vea la verdad con sus propios ojos como lo hice yo y puedan hablar con argumentos contundentes. Mientras trabajo también pienso en la felicidad de los productores, por eso mi sueño es que en Colombia la gente despierte y hable del cacao de su país y entienda que es una raíz de de la cual deben estar muy orgullosos.

Quiero probarlo



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